lunes, 28 de junio de 2010

Poema Cósmico

Miro de reojo mi Historia y me siento de repente infinitamente fuerte.
¿Cuántas divisiones celulares?
¿Cuántas neuronas desde el despertar de la conciencia?
¿Cuántos miles de millones de años para llegar a acá?
¿Cuántas supernovas explotaron para formar mis átomos?
¿Alcanzarán las potencias de diez?
La magnificencia necesita de muchos ceros.

La lluvia cae por la ventana.
La Gravedad actúa inmutable y universal.
Las ecuaciones guardan los secretos, pero no pueden hablar.
¿Por qué no han cambiado desde la Gran Explosión?
El Universo se da cuerda a sí mismo.
Es el Relojero de su propio Reloj.

Estoy vivo. Soy el Universo contemplándose a sí mismo.
Me pellizco para despertar del sueño.
Busco la fuente del milagro, humano como soy.
Siento el calor de las moléculas agitadas en mi piel.
Miro al cielo y veo la Luna.
Miro con los Ojos que se me han dado y veo lo demás.
Me siento tan pequeño.

El Camino de los Misterios comenzó mucho atrás.
No había nadie presente en la partida y ahora nadie recuerda su inicio.
La ruta pasa por una nube de hidrógeno.
Pasa por una estrella colapsada, voltea por un planeta rocoso.
Pero no se detiene allí. Nosotros somos sólo una parada.
Con nosotros el Camino adquirió Ojos.
Ahora quiere algo más.

Los agujeros negros se tragan estrellas en sus escondites en el centro de las galaxias.
Los púlsares otorgan el ritmo a la gran banda del cosmos.
Los cometas vagan por el espacio.
Todas y cada una de las cosas que existen nos miran indiferentes.
Puede desaparecer el planeta y no se escuchará un lamento.
Continuará la frialdad y los Ojos se cerrarán.
Pero sólo será un parpadeo breve.
Una vez que apareció, la conciencia bulle en todas partes.

Los neutrinos atraviesan la Tierra azul.
Los rayos gamma de una estrella de neutrones lejana mutan una molécula de ADN.
Los hornos nucleares de las gigantes rojas fusionan carbono.
La vida continúa. El Camino no se detendrá por mis pensamientos.

El Universo se observa a sí mismo.
Reflexiona sobre neutrinos y estrellas de neutrones.
¡Qué enorme vacío! ¡Qué abrumadora eternidad!
No puede hacer nada, las leyes no le pertenecen.
Las ecuaciones surgieron al azar.
El bebé no recuerda su primer llanto.

Pero hay una esperanza.
En un planeta azul, un primate pregunta por su origen.
Construye telescopios. Edifica aceleradores de partículas.
Desgasta millones de tizas blancas.
Borra muchas más veces la pizarra.
Pero las ecuaciones se van escribiendo, una tras otra.
En el ínterin, el humano y el Universo entran en comunión.

De pronto, el Relojero se da cuenta de la posición de todos los electrones que existen.
El Principio de Incertidumbre es un juego de niños para Él.
De pronto, la entropía puede comenzar a disminuir.
De pronto, las masas celestiales ya no curvan el espacio.
De pronto, la luz viaja más rápido que la luz.
Las constantes físicas han dejado de serlo.
Hoy es el tiempo de imposibles.
Hoy los Ojos adquirieron Manos.
El Universo se va conociendo a sí mismo.

Hola, ¿qué tal? ¿Fue larga la espera?
¿Qué se siente estar dormido durante 14 mil millones de años?
Desperézate. Abre bien los ojos.
Todo lo que hay es tuyo.
Aprende de tu Historia.
Siente el peso de las 100 mil millones de vidas.
Ahora mira hacia adelante.

El espacio-tiempo se estremece con una onda gravitacional.
El vacío cuántico burbujea de partículas.
Por ahí surge un sol.
Por acá abre los ojos un delfín y canta una ballena.
Pero el tiempo se agota.
La Gran Explosión sucedió ayer.
Eso en sí ya tenía una probabilidad ínfima.
Cualquier otra cosa podrá suceder mañana.

El Relojero conoce ahora la Ley de Leyes.
La Teoría del Todo, la madre de las ecuaciones.
Ahora conoce a dónde se dirigen todas las partículas.
Ahora sabe qué hace cada fuerza ciega.
Pero Él mismo está en manos de los primates.
Los humanos sueñan al Universo.
El Universo sueña a los humanos.

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