jueves, 9 de abril de 2009

Hoy conocí a la señora de Cao

Bueno, no personalmente. La mujer lleva muerta 1700 años.

El viaje lo hice en auto particular, con la familia, así que no les puedo dar tips de movilidad, pero sí he visto que salen combis de la plaza de armas de Magdalena de Cao, que es el pueblito más cercano al museo y al complejo arqueológico El Brujo, y por donde necesariamente se tiene que pasar. Además, salen también mototaxis que les pueden llevar al museo, a 4 km. de Magdalena de Cao.

La carretera hacia Magdalena de Cao (situada la provincia de Ascope, en la región La Libertad, para los despistados), luego de llegar al desvío de la Panamericana Norte, es perfecta al comienzo. Luego parece la cara de la Luna, con los miles de huecos que verán en el asfalto. No se asusten si la encuentran también llena de caña; esto y los huecos es culpa de los camiones que la transportan.

La carretera de Magdalena de Cao hacia el complejo El Brujo es afirmada, y se va a ensuciar su auto si lo llevan. Así que no lo laven previamente. No vale la pena. Por cierto, la carretera tanto como a Magdalena como al complejo El Brujo da muchas vueltas, y el trayecto demora poco más de media hora en total, así que no se asusten si se encuentran en medio de campos de caña de azúcar interminables y creen que ya se perdieron. Casi todo está señalizado y siempre hay alguien a quien preguntar, en todo caso. Partiendo desde Trujillo, el viaje se hace en total en setenta minutos a velocidad prudencial, desde que salen hasta que llegan al complejo El Brujo. Hay que pagar peaje si salen desde Trujillo, que no recuerdo tampoco cuánto es (¡sorry!), y hay por lo menos dos controles policiales a lo largo del camino, así que tengan todo en regla. Aunque creo que fueron especialmente estrictos por ser Semana Santa.

Una vez en complejo El Brujo, la cosa mejora mucho. Tienen amplio parqueo, gratis, y mucha seguridad privada. Las entradas para el museo y el complejo son únicas, y cuestan en total 11 soles para adultos, y 6 para universitarios que presenten su carnet universitario, y también para jubilados (no sé qué cosa deben presentar, pero mi boleto decía universitarios/jubilados). También había un precio especial para niños, pero no pregunté porque no llevábamos ninguno.

Una vez adentro un guía los guiará gratis (aunque pueden darle una propina si desean al final del recorrido, lo que es lo más apropiado), tanto en el museo como en la huaca. Ambos son impresionantes, y vale muchísimo la pena visitarlos. La señora de Cao se puede ver sólo a través de un espejo, pero se ve perfecta. Hay mucha cerámica, muchos artilugios y adornos de oro, cobre, conchas y madera, y muchos videos educativos en televisores LCD. Está prohibido tomar fotos dentro del museo, y se llevarán una reprimenda terrible si intentan tomarlas, como le pasó a un señor que iba adelante mío y que conchudamente dijo que nadie le había dicho nada.

En la huaca hay 7 niveles si mal no recuerdo, pues las culturas que llegaban al lugar construían encima de lo que habían construido sus predecesoras. Hay muchos murales con decoraciones, y eso sumado a la arquitectura del templo y a la bellísima vista en la cima de la huaca es todo lo que se puede ver, y lo que generalmente se ve en estos lugares. Verán también algunas sorpresitas más por ahí. Hace mucho viento, y mucho sol, así que les recomiendo llevar lentes oscuros para proteger sus ojos de esas dos cosas. En la huaca sí pueden tomar fotos.

Luego de ese recorrido pueden pasar a una tienda de souvenirs, donde venden bebidas, snacks, polos y libros. Los baños son impecables. Hay mesitas con sombrillas donde pueden sentarse a descansar o comer.

Importante: El complejo El Brujo abre a las 9 A.M. y cierra a las 4 P.M. No hay atención los lunes. El recorrido total por el museo y la huaca les llevará dos horas si lo aprovechan bien.

Antes de llegar al complejo El Brujo hay un desvío que dice PLAYA. Es, obviamente, una playa. Dicen que es limpia y tranquila; no tuve tiempo de visitarla. Sin embargo, en estos momentos con la crecida del río Chicama (no me pareció que trajese mucha agua cuando pasamos por el puente, pero el guía nos dijo que había mayor caudal) el agua del mar se ha tornado marrón, y el contraste con el azul del resto del mar se puede ver desde la huaca. En las afueras del pueblo y en la plaza de armas también hay tiendas de artesanía.

Ahora, llegó el momento de pensar en el combo. Hay cuatro restaurantes en Magdalena de Cao, que yo sepa. Todos en la plaza de armas: El Brujo, El Tumbo, La Ramadita y uno que no llegué a saber su nombre pero que me dijeron quedaba a la vuelta de la esquina al fondo. No fui porque me moría de hambre. Pasé por El Tumbo primero, pero no me atendían (después descubrí que era autoservicio), y luego me fui a El Brujo. Pude ojear el menú escrito en una pizarra en el Tumbo, y había cuatro platos de sudado hecho de cuatro tipos de pescado. Había chicharrón y ceviche también. En El Brujo, donde al final comí, la cosa también era autoservicio. Creo que ningún restaurant previó que iba a venir tanta gente. En El Brujo el chicharrón y el ceviche mixto son lo máximo. No pidan pollo a la plancha. Y tengan paciencia; creo que en este pueblo no hay mozos, y las familias mismas hacen todas las labores en sus restaurantes. En El Brujo se equivocan al sumar la cuenta, sean honrados y paguen lo que es. Y no se olviden de preguntar por James.

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